Una de las preguntas que más me hacen las mujeres que se plantean buscar embarazo es qué analíticas deberían hacerse. Es una duda muy lógica: quieres saber cómo está tu cuerpo antes de empezar, y no siempre está claro qué pedir ni a quién.
Antes de seguir, una aclaración importante: las analíticas las solicita e interpreta tu médico, ya sea tu ginecóloga, tu médica de cabecera o tu clínica de reproducción. Lo que te cuento aquí es orientativo, para que entiendas qué suele valorarse y por qué. Mi papel como nutricionista es ayudarte a entender qué relación tienen esos resultados con tu alimentación y tus hábitos, no sustituir esa valoración.
Lo que suele incluir una revisión preconcepcional
No existe una lista única para todas las mujeres. Depende de tu edad, tu historia clínica, tus antecedentes familiares y el criterio de tu médico. Aun así, hay pruebas que se piden con frecuencia:
- Hemograma y ferritina. Permiten valorar si hay anemia y cómo están tus depósitos de hierro. La necesidad de hierro aumenta en el embarazo, así que conviene empezar con buenas reservas.
- Glucosa en ayunas y, en algunos casos, otros marcadores del metabolismo de la glucosa. Son especialmente relevantes si tienes SOP, antecedentes de diabetes en la familia o sospecha de resistencia a la insulina.
- Función tiroidea. La TSH es la prueba más habitual, y a veces se completa con otras hormonas o anticuerpos. La tiroides influye en el ciclo y en el embarazo.
- Serologías. Rubeola, toxoplasma, sífilis, hepatitis B y C y VIH, entre otras, según el caso. Sirven para saber si estás protegida o si hay que tomar precauciones.
- Grupo sanguíneo y factor Rh.
- Citología, si no la tienes al día según el programa de cribado.
En algunos casos también se valoran la vitamina D, la vitamina B12 o el perfil lipídico, según tu alimentación, tus síntomas o tus antecedentes.
Hormonas y reserva ovárica: cuándo entran en juego
Si tienes ciclos irregulares, sospecha de SOP o endometriosis, llevas un tiempo buscando o tienes una edad en la que tu médico lo considera oportuno, es posible que te pida un estudio hormonal más completo. Suele incluir FSH, LH y estradiol, que normalmente se miden en los primeros días del ciclo, y a veces prolactina, andrógenos o progesterona en la segunda mitad del ciclo para confirmar la ovulación.
La hormona antimülleriana, o AMH, se ha hecho muy conocida porque da una idea de la reserva ovárica, es decir, de la cantidad aproximada de folículos. Conviene saber que habla de cantidad y no de calidad, y que por sí sola no predice si te vas a quedar embarazada de forma natural. Un valor bajo puede asustar mucho, así que es importante comentarlo con calma con tu ginecóloga.
Y la pareja, también
Si buscáis en pareja, la valoración no debería centrarse solo en ti. En el caso de los hombres, la prueba básica es el seminograma, que normalmente solicita el urólogo, el andrólogo o la clínica de reproducción. También suelen pedirse serologías y, según el caso, otras pruebas. Muchas parejas descubren tarde que había un factor masculino que nadie había estudiado.
Cómo miro yo tus analíticas desde la nutrición
Cuando una paciente me trae sus analíticas, no me limito a ver si los valores están dentro del rango. Los pongo en contexto con lo que me cuenta: cómo come, cómo duerme, cómo digiere, cómo es su ciclo y cómo se siente.
Una ferritina baja en una mujer que se siente cansada y tiene reglas abundantes me lleva a revisar cuánto hierro aporta su alimentación, cómo lo combina y si hay algo que dificulte su absorción.
Una glucosa en el límite en una mujer con SOP me hace pensar en la estructura de sus comidas, el descanso y el movimiento, siempre en coordinación con su médico.
Una TSH alterada la valora y trata su médico; desde la nutrición podemos cuidar nutrientes como el yodo, el selenio o el hierro, sin suplementar por nuestra cuenta.
Si veo algo que creo que debe revisar tu médico, te lo digo para que lo comentes con él o con ella. Esa coordinación es parte de mi forma de trabajar.
Muchas mujeres llegan con una carpeta de analíticas que nadie les ha explicado. Para mí, entender tus resultados es el primer paso para que dejes de sentirte perdida y sepas por qué hacemos cada cambio.
Si quieres entender tus resultados
Si ya tienes tus analíticas y no sabes qué significan para tu alimentación, o si sientes que te falta una visión de conjunto, puedo ayudarte. En la primera consulta de nutrición integrativa revisamos tus pruebas junto con tu historia, y al terminar te llevas una hoja de ruta y un protocolo personalizado. Si buscáis en pareja, la consulta de fertilidad en pareja nos permite valorar los resultados de los dos.
Si prefieres contarme primero tu situación, tienes el formulario gratuito «Cuéntame tu caso».
Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.

Dietista-Nutricionista (Col. MAD00324) especializada en salud hormonal femenina. Yo también he sido paciente: por eso explico el porqué de cada paso.
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