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CUIDELLA
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Qué analíticas hacer antes de buscar embarazo y por qué suelen pedirse

Por Clara Gómez, dietista-nutricionista · domingo, 11 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Una de las preguntas que más me hacen las mujeres que se plantean buscar embarazo es qué analíticas deberían hacerse. Es una duda muy lógica: quieres saber cómo está tu cuerpo antes de empezar, y no siempre está claro qué pedir ni a quién.

Antes de seguir, una aclaración importante: las analíticas las solicita e interpreta tu médico, ya sea tu ginecóloga, tu médica de cabecera o tu clínica de reproducción. Lo que te cuento aquí es orientativo, para que entiendas qué suele valorarse y por qué. Mi papel como nutricionista es ayudarte a entender qué relación tienen esos resultados con tu alimentación y tus hábitos, no sustituir esa valoración.

Lo que suele incluir una revisión preconcepcional

No existe una lista única para todas las mujeres. Depende de tu edad, tu historia clínica, tus antecedentes familiares y el criterio de tu médico. Aun así, hay pruebas que se piden con frecuencia:

  • Hemograma y ferritina. Permiten valorar si hay anemia y cómo están tus depósitos de hierro. La necesidad de hierro aumenta en el embarazo, así que conviene empezar con buenas reservas.
  • Glucosa en ayunas y, en algunos casos, otros marcadores del metabolismo de la glucosa. Son especialmente relevantes si tienes SOP, antecedentes de diabetes en la familia o sospecha de resistencia a la insulina.
  • Función tiroidea. La TSH es la prueba más habitual, y a veces se completa con otras hormonas o anticuerpos. La tiroides influye en el ciclo y en el embarazo.
  • Serologías. Rubeola, toxoplasma, sífilis, hepatitis B y C y VIH, entre otras, según el caso. Sirven para saber si estás protegida o si hay que tomar precauciones.
  • Grupo sanguíneo y factor Rh.
  • Citología, si no la tienes al día según el programa de cribado.

En algunos casos también se valoran la vitamina D, la vitamina B12 o el perfil lipídico, según tu alimentación, tus síntomas o tus antecedentes.

Hormonas y reserva ovárica: cuándo entran en juego

Si tienes ciclos irregulares, sospecha de SOP o endometriosis, llevas un tiempo buscando o tienes una edad en la que tu médico lo considera oportuno, es posible que te pida un estudio hormonal más completo. Suele incluir FSH, LH y estradiol, que normalmente se miden en los primeros días del ciclo, y a veces prolactina, andrógenos o progesterona en la segunda mitad del ciclo para confirmar la ovulación.

La hormona antimülleriana, o AMH, se ha hecho muy conocida porque da una idea de la reserva ovárica, es decir, de la cantidad aproximada de folículos. Conviene saber que habla de cantidad y no de calidad, y que por sí sola no predice si te vas a quedar embarazada de forma natural. Un valor bajo puede asustar mucho, así que es importante comentarlo con calma con tu ginecóloga.

Y la pareja, también

Si buscáis en pareja, la valoración no debería centrarse solo en ti. En el caso de los hombres, la prueba básica es el seminograma, que normalmente solicita el urólogo, el andrólogo o la clínica de reproducción. También suelen pedirse serologías y, según el caso, otras pruebas. Muchas parejas descubren tarde que había un factor masculino que nadie había estudiado.

Cómo miro yo tus analíticas desde la nutrición

Cuando una paciente me trae sus analíticas, no me limito a ver si los valores están dentro del rango. Los pongo en contexto con lo que me cuenta: cómo come, cómo duerme, cómo digiere, cómo es su ciclo y cómo se siente.

Una ferritina baja en una mujer que se siente cansada y tiene reglas abundantes me lleva a revisar cuánto hierro aporta su alimentación, cómo lo combina y si hay algo que dificulte su absorción.

Una glucosa en el límite en una mujer con SOP me hace pensar en la estructura de sus comidas, el descanso y el movimiento, siempre en coordinación con su médico.

Una TSH alterada la valora y trata su médico; desde la nutrición podemos cuidar nutrientes como el yodo, el selenio o el hierro, sin suplementar por nuestra cuenta.

Si veo algo que creo que debe revisar tu médico, te lo digo para que lo comentes con él o con ella. Esa coordinación es parte de mi forma de trabajar.

Muchas mujeres llegan con una carpeta de analíticas que nadie les ha explicado. Para mí, entender tus resultados es el primer paso para que dejes de sentirte perdida y sepas por qué hacemos cada cambio.

Si quieres entender tus resultados

Si ya tienes tus analíticas y no sabes qué significan para tu alimentación, o si sientes que te falta una visión de conjunto, puedo ayudarte. En la primera consulta de nutrición integrativa revisamos tus pruebas junto con tu historia, y al terminar te llevas una hoja de ruta y un protocolo personalizado. Si buscáis en pareja, la consulta de fertilidad en pareja nos permite valorar los resultados de los dos.

Si prefieres contarme primero tu situación, tienes el formulario gratuito «Cuéntame tu caso».

Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.

Clara Gómez

Dietista-Nutricionista (Col. MAD00324) especializada en salud hormonal femenina. Yo también he sido paciente: por eso explico el porqué de cada paso.

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Elige el día y la hora que mejor se adapten a ti. Una vez realizada la reserva, tendrás acceso a tu portal del paciente en mi web: un espacio privado, solo nuestro, donde vamos a trabajar juntas desde el primer día.

Podrás subir tus analíticas e informes para que los revise con calma antes de vernos, sin enviar documentos por correo ni por mensajería. Y es el sitio donde te compartiré todo el material de tu proceso: toda tu información de salud, en un único lugar privado.

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Completas un formulario con tu motivo de consulta, tus síntomas y tu historia, y adjuntas tus analíticas e informes.

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Lo leo con calma antes de la cita. Así llego con tu caso preparado y dedicamos la consulta a lo realmente importante, en lugar de a recopilar datos.

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El día de la cita

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Nos vemos por videollamada, desde donde estés, con el enlace que ya tienes en tu portal. No hace falta instalar nada: entras con un clic y tienes mi atención completa durante toda la sesión.

Partimos de tu formulario y de tus analíticas e informes, si los tienes (no hace falta traerlos). Conectamos síntomas, antecedentes y momento vital para entender cómo encajan entre sí. Te explico mi valoración, resolvemos todas tus dudas y definimos los primeros objetivos sobre los que vamos a trabajar. Si hace falta ampliar el estudio, te oriento sobre qué pruebas pueden ayudarnos.

No quiero que salgas con más información. Quiero que salgas con más claridad.
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Después de la consulta

Tu hoja de ruta personalizada

Tras la consulta recibirás un protocolo completamente personalizado, diseñado a partir de todo lo que hemos trabajado en nuestra primera sesión.

Hoja de ruta: te explicaré qué factores creo que están influyendo en tu caso, cuáles serán nuestras prioridades y por qué vamos a trabajar cada una. Si hace falta ampliar el estudio, también encontrarás mis recomendaciones y el motivo de cada una.

Protocolo práctico y adaptado a ti: puede incluir alimentación, optimización de nutrientes, salud digestiva, ritmos circadianos, descanso, ejercicio físico, gestión del estrés, suplementación y otros aspectos de tu estilo de vida.

Menús, recetas e ideas prácticas para que apliques las recomendaciones de forma sencilla en tu día a día.

Mi objetivo no es solo que sepas qué hacer, sino que entiendas por qué lo hacemos. Y no te quedas sola: hasta nuestra siguiente sesión puedes escribirme por email para resolver dudas y ayudarte a implementar el plan con confianza.

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