Empezar un tratamiento de reproducción asistida suele venir acompañado de muchas emociones: ilusión, miedo, cansancio, a veces frustración por intentos anteriores. Y también de muchas preguntas. Una de las más frecuentes en mi consulta es: "¿Qué debo comer para que salga bien?".
Quiero responderte con honestidad: no hay ningún alimento que garantice el éxito de una FIV, una inseminación o una ovodonación. Pero sí hay una parte que está en vuestras manos, y cuidarla puede ayudaros a llegar a cada fase en mejores condiciones y con la sensación de haber hecho lo posible.
Antes del tratamiento: los meses de preparación
Si tenéis margen, los meses previos al tratamiento son un buen momento para revisar la alimentación de los dos. Los óvulos pasan por una fase de maduración de varios meses y los espermatozoides tardan alrededor de tres meses en formarse, así que los cambios que hagáis hoy pueden tener efecto en ese horizonte.
La evidencia sugiere que un patrón de alimentación de tipo mediterráneo se asocia con mejores parámetros reproductivos, tanto en la mujer como en el hombre. En la práctica:
- Verduras y frutas a diario, en abundancia.
- Legumbres varias veces por semana.
- Cereales integrales en lugar de refinados.
- Pescado, sobre todo azul y de pequeño tamaño.
- Frutos secos y aceite de oliva virgen extra.
- Pocos ultraprocesados, bebidas azucaradas y carnes procesadas.
- Nada de alcohol ni tabaco.
Si tienes SOP, resistencia a la insulina o un peso que tu equipo médico considera que conviene ajustar, esos meses permiten trabajarlo de forma progresiva, sin dietas extremas que añadan estrés al cuerpo justo antes de un tratamiento. Lo mismo ocurre con el descanso: dormir bien es una base que a menudo se olvida.
También es buen momento para revisar analíticas como el hierro, la vitamina D, la vitamina B12 o la función tiroidea, siempre con tu clínica.
Durante la estimulación ovárica
En esta fase muchas mujeres notan hinchazón abdominal, sensación de pesadez y cambios en el apetito. Algunas pautas que suelen ayudar:
Comidas sencillas y repartidas. Si te notas hinchada, varias comidas más pequeñas pueden sentarte mejor que dos muy abundantes.
Proteína de calidad en cada comida. Huevos, pescado, legumbres bien toleradas, yogur natural, carne poco procesada.
Buena hidratación. Agua, caldos, infusiones. Sigue siempre las indicaciones de tu clínica al respecto.
Ojo con los alimentos que más gases te generan. No es momento de probar cosas nuevas.
Si notas una hinchazón intensa, dolor abdominal fuerte, náuseas o dificultad para respirar, contacta con tu clínica sin esperar.
Después de la transferencia: la betaespera
Los días tras la transferencia suelen ser de los más difíciles emocionalmente. Es fácil caer en buscar en internet qué comer para "ayudar a la implantación".
Seguramente hayas leído que comer el corazón de la piña ayuda. No hay evidencia que lo respalde. Tampoco hay ningún alimento concreto que favorezca la implantación. Lo que sí tiene sentido es seguir con una alimentación equilibrada y tomar ya las precauciones de seguridad alimentaria propias del embarazo: carnes y pescados bien cocinados, lavar bien frutas y verduras, evitar quesos de leche cruda y los pescados grandes con más mercurio, y congelar previamente el pescado que vayas a comer crudo o poco hecho.
Y, sobre todo, cuida cómo te sientes. Come cosas que te reconforten, muévete con suavidad si te lo permiten y apóyate en tu gente. Si la espera se te hace muy cuesta arriba, contar con apoyo psicológico especializado en fertilidad puede ser de gran ayuda; muchas clínicas lo ofrecen.
Si vas a hacer una ovodonación
Una duda frecuente: si el óvulo es de una donante, ¿importa lo que yo coma? Sí. Tu salud general, tu estado nutricional y tus hábitos siguen siendo importantes para el embarazo. Cuidar el hierro, el folato, el yodo, la vitamina D y una alimentación equilibrada es una forma de preparar tu cuerpo para esa etapa.
Tu pareja también juega
La calidad seminal se relaciona con la alimentación, el peso, el tabaco, el alcohol, el calor excesivo en la zona genital y el descanso. Por eso, cuando trabajo con parejas en reproducción asistida, preparo pautas para los dos. Además, compartir cambios hace que sean más fáciles de mantener y que nadie se sienta solo en el proceso.
Suplementos: con criterio y con tu clínica
El ácido fólico suele estar pautado por la clínica. Más allá de eso, hay muchos suplementos que se promocionan para la fertilidad. Algunos pueden tener sentido en casos concretos, pero no todos son necesarios ni adecuados para todas las personas. En consulta los valoramos y los comentáis con vuestro equipo médico antes de tomar nada.
No puedo prometeros un resultado, nadie honesto puede. Lo que sí puedo hacer es ayudaros a llegar a cada fase sintiendo que habéis cuidado todo lo que estaba en vuestra mano.
Cómo os acompaño
Tengo una consulta de nutrición y fertilidad en pareja, de 90 minutos, en la que revisamos la historia de los dos, las pruebas y el calendario del tratamiento. Recibís un plan preconcepcional con menús de ejemplo pensados para compartir y 30 días de acompañamiento por email. Si lo prefieres, también puedes empezar con una consulta individual. Podéis reservar online o en Madrid.
Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración individual de un profesional sanitario.

Dietista-Nutricionista (Col. MAD00324) especializada en salud hormonal femenina. Yo también he sido paciente: por eso explico el porqué de cada paso.
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